Algo más de tres semanas desde que llegó Marina. Ya soy madre con ojeras y regurgitación de leche sempiterna en el hombro izquierdo. Por ello me conoceréis. Pero sigo encontrando momentos para mí, a pesa de los miedos infundados por las madres de mi generación. Y es que eso de haber estado siempre a mil cosas te entrena después para enfrentarte a mil y una con mayor facilidad.
Ayer pude realizar unas compras, comerme un helado de tarta de manzana y ver un capítulo de Perdidos sin interrupciones. También dormí una siesta de hora y media. Y es que lo de contar con las abuelas es toda una ventaja. Hay que decirlo y reconocerlo. Además echan una mano disfrutando, que es lo mejor de todo.
De todos los regalos que los tres hemos recibido hasta el momento, el jamón que nos regalaron Natalia y Pedro es el más original, eso sí, llegó metido en una gran bolsa de Prenatal para despistar. Teniendo en cuenta que durante mi embarazo no lo pude tocar, ha sido muy bien recibido. Y es que más de un jamón habré de comer para poder criar a esta peque que todo sea dicho, tiene tan buen saque como su padre y su madre. Así que mientras ella engorda, yo adelgazo, importante excusa para no privarme en la mesa.
Ayer hizo un día precioso y paseamos por el muro de San Lorenzo, la gente en la playa tomando el sol. Día totalmente veraniego, hoy parece que está más nublado. Me voy corriendo a aprovechar para hacer cosas antes de la siguiente toma.
Besos,
Covanova
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2 comentarios
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Mayo 10, 2007 a las 5:20 pm
Víctor
Aquí en Salamanca hace sol pero poco a poco se va nublando y luego saldré a probar los vinos y el jamón de la tierra…
Mayo 14, 2007 a las 3:11 pm
wendy
Marina estará contenta tomando teta con sabor a pata negra jajaja.
Por cierto, ahora las “tomas” ya no son sólo de sonido, eh?
;-)
[w]